Morrita colegiala experta en sexo oral

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La morrita colegiala experta en sexo oral era famosa en la escuela por sus nalgas grandes y su culo caliente que volvían locos a todos los chicos. Siempre vestía faldas cortas y ajustadas que resaltaban sus curvas, provocando erecciones instantáneas en cualquier lugar donde pasara. Un día, uno de sus compañeros la invitó a su casa con la excusa de estudiar, pero en realidad, ambos sabían que terminarían en la cama.

Al llegar, la morrita se quitó la falda y quedó solo con unas diminutas tanguitas que dejaban al descubierto su culito bien formado. El chico no pudo contenerse y la tomó con fuerza, apretando sus nalgas grandes con deseo. Ella, excitada, se arrodilló frente a él y comenzó a desabrochar su pantalón, liberando una verga dura y ansiosa por ser mamada.

La colegiala experta en sexo oral envolvió el glande con sus labios carnosos y empezó a mover su lengua con destreza, provocando gemidos de placer en su compañero. Mientras tanto, él acariciaba su cabello y la instaba a seguir mamando esa pija con pasión desenfrenada. La morrita sabía muy bien cómo hacerlo, alternando succiones suaves con chupadas profundas que lo llevaban al borde del éxtasis.

Después de unos minutos de sexo oral intenso, la morrita se puso de pie y se quitó la blusa, revelando unos senos pequeños pero firmes que enloquecieron al chico. Sin mediar palabra, la empujó sobre la cama y empezó a besar sus pezones con ansias, mientras sus manos recorrían su cuerpo con deseo ardiente. La colegiala gemía de placer, pidiendo más y más.

El chico no se hizo rogar y bajó rápidamente hacia su entrepierna, apartando la tanguita para devorar su concha húmeda y caliente. La morrita se retorcía de placer, sintiendo cómo su compañero exploraba cada rincón de su intimidad con su lengua experta. No podía contener sus gemidos y sus caderas se movían al ritmo de la mamada que le estaban dando.

Después de un rato de cunnilingus intenso, la morrita colegiala tomó el control y se montó sobre la verga dura de su compañero, cabalgando con furia y pasión desenfrenada. Sus nalgas grandes rebotaban con cada embestida, haciendo que el chico se aferrara a sus caderas con fuerza. La habitación resonaba con los sonidos de la cogida salvaje que estaban teniendo.

Entre gemidos y sudor, la morrita pidió que la cogieran en cuatro patas, mostrando su culito perfecto en toda su gloria. El chico no pudo resistirse y la penetró con fuerza, haciéndola gritar de placer con cada embestida. Sus nalgas temblaban con cada cogida, demostrando que era una verdadera experta en el arte del sexo anal.

Después de un rato de culeando sin parar, la morrita colegiala se arrodilló frente a su compañero y abrió la boca, esperando ansiosa la venida que estaba por venir. El chico no aguantó más y eyaculó con fuerza, llenando su boca de semen caliente que ella saboreó con gusto, mostrando su habilidad para mamar hasta la última gota.

Entre jadeos y risas, la morrita se recostó en la cama, completamente satisfecha y exhausta después de la intensa sesión de sexo que acababan de tener. Ambos sabían que esta no sería la última vez que se verían, pues la morrita colegiala experta en sexo oral siempre estaba dispuesta a enseñarle nuevas lecciones a su compañero en la cama.