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Déjame contarte lo que pasó con esa morrita inocente que pensaba que sabía todo, pero no la habían educado en la escuela del buen sexo por detrás. La chiquilla se animó a probar por ahí y, ¡vaya sorpresa se llevó! Con esa carita de angelito y el culito en pompa, le dieron una clase que no olvidará. Entre gemidos y gritos, la morrita aprendió en carne propia que no es lo mismo jugar con la puertita trasera que con la delantera. ¡Menuda lección la que le dieron! La pobre no imaginaba que algo tan placentero pudiera doler tanto. Pero al final, entre dolor y placer, se convirtió en una experta del rincón trasero. ¿Quién lo diría? ¡Hay que verlo para creerlo!
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