Chupando fusil escondidos en el baño de la escuela

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La escuela estaba desierta durante el receso, solo quedaban unos pocos alumnos dispersos en los pasillos. Rita, una jovencita rebelde de diecisiete años, tímidamente se adentró en el baño de mujeres. Llevaba consigo su celular, con la intención de grabar videos de culos de sus compañeras para venderlos en un sitio de porno amateur. Se acercó a uno de los cubículos y se agachó, enfocando su cámara hacia la privacidad de una de las chicas.

De repente, escuchó unos pasos que se acercaban. Sorprendida, Rita se escondió detrás de las puertas, sin darse cuenta de que eran dos chicos cachondos los que ingresaron al baño. Eran Alex y Juan, dos pandilleros de último año que buscaban un lugar para tener sexo sin ser vistos. Se acercaron al cubículo contiguo al de Rita y comenzaron a besarse apasionadamente.

La joven, excitada por la situación, decidió quedarse quieta y observar. Mientras los chicos se quitaban la ropa, Rita se mordía los labios de ansias por capturar en video de porno de culos la escena que se avecinaba. Alex, con su verga erecta, empujó a Juan contra la pared y lo cogió con fuerza, mientras gemían de placer.

Rita no podía apartar la mirada, estaba completamente hipnotizada por la escena. Los chicos se lanzaron al suelo, continuando con la cogida desenfrenada. Juan le rogaba a Alex que lo cogiera más duro, mientras Rita grababa cada momento con su celular, capturando ángulos perfectos de sus culos y sus vergas en acción.

En medio del sexo desenfrenado, Alex notó la presencia de Rita. La joven, asustada, intentó huir, pero fue detenida por los dos chicos. «¿Qué crees que haces, putita?» le espetó Alex, agarrándola del brazo con fuerza. Rita, asustada pero excitada, balbuceó una excusa débil, pero en el fondo sabía que quería ser parte de ese encuentro sexual prohibido.

Los chicos la arrastraron al suelo, desnudándola con rudeza. Rita se dejó llevar por la excitación, ansiosa por sentir la verga de Alex penetrándola. Juan se acercó por detrás y comenzó a acariciar su culo, deslizando sus dedos por su piel suave. La joven gemía de placer, deseosa de ser cogida por ambos chicos a la vez.

Entre gemidos y susurros obscenos, los tres se entregaron al placer prohibido en aquel sucio baño de la escuela. Rita mamaba la pija de Juan con avidez, mientras Alex la penetraba por detrás con fuerza. Los gemidos resonaban en las paredes, mezclándose con el sonido del agua corriendo en los lavabos.

La escena se volvía cada vez más intensa, con Rita siendo cogida sin piedad por ambos chicos. El sudor perlaba sus cuerpos, mientras el olor a sexo impregnaba el ambiente. Los jadeos y los gritos de placer se mezclaban en una sinfonía de lujuria desenfrenada.

De repente, Alex se apartó y se acercó a Rita con una mirada de deseo animal en sus ojos. La joven, entregada al placer, lo recibió con ansias, deseando sentir su verga dura dentro de ella. Juan, excitado por la escena, se unió a la cogida, penetrando el culo de Rita con fuerza y determinación.

Los tres cuerpos se movían al compás de la lujuria, en una danza desenfrenada de sexo desenfrenado. Rita gemía y gritaba de placer, sintiendo cómo el orgasmo se acercaba vertiginosamente. Los chicos la cogían sin descanso, llevándola al límite una y otra vez.

Finalmente, en un último arrebato de placer, los tres llegaron juntos al clímax. Rita sintió el calor del semen de los chicos llenando sus entrañas, mientras ella misma se dejaba llevar por un orgasmo salvaje e incontrolable. Los cuerpos se desplomaron exhaustos en el suelo, cubiertos de sudor y fluidos.

Así terminó aquella inolvidable tarde en el baño de la escuela, con los tres protagonistas exhaustos pero satisfechos. Rita guardó su celular, con los videos de culos y sexo amateur que había grabado, sabiendo que aquella experiencia prohibida quedaría grabada en su memoria para siempre.